lunes, 4 de junio de 2007

Un Nobel de Medicina es el primer hombre con mapa genético propio


De esta manera, dispone de información completa sobre su predisposición a desarrollar determinadas enfermedades
Profesor James Watson

¿Qué se le puede regalar a un legendario premio Nobel con 79 años pero que forma ya parte de la historia de la Ciencia? En una ceremonia celebrada esta semana en la tejana Universidad Baylor, el profesor James Watson, co-descubridor en 1953 de la estructura molecular del ADN, ha recibido el simbólico presente de una copia completa de su ADN descifrado, grabada en un par de DVD como si se tratara de una larga superproducción de Hollywood.
Todo un símbolo. Watson se ha convertido en el primer individuo poseedor del alarde cartográfico de su genoma. Una hoja de ruta genética que en un futuro no tan distante puede empezar a ser utilizada para desarrollar aplicaciones médicas ultrapersonalizadas. Con cierta sorna, el profesor convertido en conejillo de indias ha reconocido la ansiedad que le producía recibir este regalo y comprobar, por ejemplo, qué enfermedades está predispuesto a contraer.
Aunque según ha recalcado el legendario científico de Chicago, a él le desvela por las noches mucho más «pensar sobre Irak que sobre mi genoma». En su caso, la información genética obtenida apunta a una cierta predisposición a sufrir de cáncer. Indicios corroborados por el historial médico de Watson, que en su juventud tuvo un localizado episodio maligno en la piel del que fue tratado con éxito.
El proyecto experimental para secuenciar el ADN del profesor Watson ha costado un millón de dólares y ha requerido el trabajo en equipo durante dos meses de especialistas de la compañía 454 Life Sciences Corporation y de la Universidad Baylor. El resultado ha sido ofrecido como un primer paso para conseguir genomas individuales de forma rápida y asequible.
Todo este ambicioso pulso científico tiene como meta rebajar en lo posible el coste de estos mapas genéticos hasta llegar quizá en cuestión de años a los mil dólares, menos de ochocientos euros al cambio. Una propina en comparación con la fortuna invertida para realizar el primer mapa del genoma humano, completado hace sólo cuatro años con una inversión pública y privada de miles de millones de euros.
El propio Watson, especialista en Zoología, ha insistido en que se necesitan miles de ejemplos adicionales antes de que se puedan desarrollar aplicaciones médicas rutinarias. Para facilitar estos trabajos, el científico ha donado los resultados de su mapa genético para investigaciones adicionales. Permitiendo incluso que todos sus datos genéticos sean colocados en internet. Pero con una excepción. No quiere saber nada sobre la situación de un gen que indicaría su predisposición personal hacia el mal de Alzheimer, la cruel enfermedad que costó la vida a su abuela.
POR PEDRO RODRÍGUEZ
REUTERS

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